Una vivienda no enmohece por estar húmeda, enmohece porque un paramento ha bajado del punto de rocío del aire que lo toca. Ese punto se calcula a partir de dos medidas que la visita técnica produce en treinta segundos: temperatura ambiente y humedad relativa. A 19 °C y 60 %, vale 11,1 °C. Todo lo que en ese local esté más frío que 11,1 °C condensa, sea cual sea la calidad del generador.
La tabla que hay que llevar a la visita
El punto de rocío es la temperatura a la que el aire ambiente se satura. Depende únicamente de la temperatura y la humedad relativa del local, nunca de la construcción.
| Temperatura ambiente | Punto de rocío al 50 % de HR | al 60 % de HR | al 70 % de HR |
|---|---|---|---|
| 16 °C | 5,6 °C | 8,2 °C | 10,5 °C |
| 17 °C | 6,5 °C | 9,2 °C | 11,5 °C |
| 18 °C | 7,4 °C | 10,1 °C | 12,4 °C |
| 19 °C | 8,3 °C | 11,1 °C | 13,4 °C |
| 20 °C | 9,3 °C | 12,0 °C | 14,4 °C |
Lo que la tabla muestra, y contradice la intuición: subir la temperatura de un local sin tocar la humedad absoluta sube también su punto de rocío. Calentar más templa los paramentos, lo que aleja el riesgo, pero si la humedad relativa se mantiene porque la ventilación sigue el ritmo de la producción de vapor, el punto de rocío sube con la consigna. Por eso una vivienda mejor calentada pero mal ventilada puede enmohecer más que antes.
El umbral operativo tampoco es la condensación visible. El desarrollo fúngico arranca a partir de una humedad relativa del 80 % en contacto con la superficie, lo que ocurre unos 3 °C por encima del punto de rocío. En la práctica, un paramento a menos de 3 °C por encima del valor de la tabla ya es un paramento en riesgo.
Las tres medidas que sostienen el diagnóstico
En visita, el diagnóstico de este tipo de patología se apoya en tres lecturas, tomadas en la estancia afectada y no en el salón.
- La temperatura ambiente y la humedad relativa, con termohigrómetro, a 1,50 m del suelo y alejado de los paramentos.
- La temperatura superficial del muro sospechoso con termómetro de infrarrojos, en el rincón más frío, no a media altura del paño.
- El caudal de extracción en las bocas de los locales húmedos, con anemómetro o caudalímetro, comparado con los valores de proyecto.
La diferencia entre la tercera y la primera lectura explica casi todos los casos. Una extracción que no mantiene sus caudales deja subir la humedad absoluta, y con ella el punto de rocío, y el mismo muro que no condensaba empieza a condensar sin que se haya tocado ningún ajuste de la calefacción.
Lo que dicen las referencias sanitarias
La Organización Mundial de la Salud publicó en noviembre de 2018 sus Housing and health guidelines, que recomiendan mantener la temperatura interior por encima de 18 °C en clima templado, e identifican a las personas mayores de 65 años como grupo prioritario. Es una referencia sanitaria, distinta de los límites de calefacción de las normativas nacionales, que persiguen otro objetivo.
Del lado de la consecuencia, la agencia francesa Anses emitió en octubre de 2016 un dictamen y un informe de peritaje colectivo sobre los mohos en la edificación. Dos conclusiones resultan directamente útiles en visita: los efectos sobre la salud respiratoria están acreditados, con el desarrollo y la exacerbación del asma y la rinitis alérgica, y entre el 14 y el 20 % de las viviendas francesas presentan moho visible. La agencia señala además que los hogares en pobreza energética y las situaciones de sobreocupación son los más expuestos.
Estas dos referencias sirven para dejar constancia escrita de un hallazgo sin salirse de su papel. Usted no emite un diagnóstico médico: constata un paramento por debajo del punto de rocío, nombra el umbral de referencia y fecha la lectura.
Lo que usted escribe, y a qué le obliga
El asunto se vuelve litigioso en cuanto ha habido obra. Un aislamiento colocado en una vivienda cuya ventilación no mantenía sus caudales desplaza el punto de rocío y fabrica la patología: su intervención cambió el equilibrio, y el nexo causal es fácil de establecer para un perito.
Tres escritos le protegen, y los tres se producen antes de la firma:
- la lectura fechada de temperatura, humedad relativa y temperatura superficial, antes de obra;
- la reserva sobre la ventilación existente, con los caudales medidos frente a los caudales de proyecto;
- el cálculo de cargas que establece la potencia a partir de las pérdidas calculadas.
Este último documento es el que más se descuida. Un generador elegido sobre el equipo antiguo o sobre una ratio por metro cuadrado no se defiende cuando la vivienda no mantiene la consigna a temperatura exterior de proyecto. En Argile, la potencia se ajusta a las pérdidas calculadas, no al generador antiguo, y es ese cálculo el que da fe.
Actuar en el orden correcto
Ambas palancas actúan sobre la misma diferencia, y una sola nunca basta.
Bajar el punto de rocío consiste en evacuar el vapor producido, es decir, en restablecer los caudales. Es la primera actuación porque es la más barata y produce un efecto medible en unas horas. Aún así los caudales perseguidos han de ser los correctos, y el cálculo del caudal de aire exterior por estancia es lo que los fija.
Subir la temperatura superficial consiste en aislar el paramento frío o corregir el puente térmico que lo enfría. Es la actuación duradera, y la que resuelve la asimetría de radiación que el ocupante percibe como una corriente de aire cuando se trata de un defecto de la envolvente.
Entre ambas, el arbitraje se hace sobre las medidas, no sobre la impresión. Si la temperatura superficial es correcta y la humedad relativa alta, el asunto es la ventilación. Si la humedad es normal y el muro está frío, el asunto es la envolvente. Si ambas están degradadas, el orden es ventilación primero, envolvente después y generador al final, recalculado sobre las pérdidas tras obra.
El resto de las patologías constatadas, eflorescencias, yesos que pulverulan, madera que ennegrece, responde a la misma mecánica aplicada en el tiempo y se vincula a las patologías documentadas de la construcción degradada. El equilibrio entre temperatura y humedad se trata aparte en el confort higrotérmico.
Lo que hay que retener
- El moho se dispara por una diferencia entre temperatura superficial y punto de rocío, no por una sensación de humedad.
- A 19 °C y 60 % de HR el punto de rocío está en 11,1 °C, y el riesgo empieza 3 °C por encima.
- La OMS fija 18 °C como umbral sanitario, distinto de los límites reglamentarios de calefacción.
- La Anses acredita efectos respiratorios probados y un 14 a 20 % de viviendas con moho visible.
- Tres lecturas fechadas antes de obra, ambiente, superficie y caudales, deciden el desenlace de un litigio.



