Un fluido caloportador solar es una mezcla de agua y monopropilenglicol cuya concentración no debe superar el 50 %. Nuevo, presenta un pH de 9,0 a 10,5 a 20 °C y una reserva alcalina de al menos 20 ml de HCl 0,1 n según las fichas técnicas de fabricante, y es esa reserva, no el color del líquido, la que protege el cobre y el acero inoxidable. No debe exponerse de forma sostenida por encima de 170 °C, y por encima de 200 °C el propilenglicol se descompone lentamente, lo que se manifiesta en el oscurecimiento del líquido. La temperatura de estancamiento de un captador, definida en EN 12975-2, puede superar los 200 °C. Lo que importa en una visita de mantenimiento no es la edad del fluido, sino lo que ha soportado.
Lo que la norma exige realmente al fluido caloportador
Compatibilidad de materiales y clasificación sanitaria
NF DTU 65.12 P1-2 trata el líquido caloportador como un componente de pleno derecho. El fluido debe ser compatible con los materiales de los captadores y de todo el circuito hidráulico para limitar el riesgo de corrosión, y cumplir las exigencias de la guía ISO/TR 10217 sobre la asociación de fluidos y materiales en circuito aireado y no aireado. En una instalación de circuito indirecto que produce agua caliente sanitaria por intercambio simple, el producto introducido, puro o diluido, debe contar con la aprobación sanitaria para su uso en instalaciones de tratamiento térmico de aguas destinadas al consumo humano. Esa aprobación se justifica documentalmente: es un criterio de aceptación del suministro, no un argumento comercial.
Una concentración de anticongelante limitada al 50 %
El texto es explícito: las concentraciones de anticongelante no deben superar el 50 %. La norma da la razón técnica, y conviene repetirla ante el cliente. Cuanto mayor es el contenido de glicol, menor es la capacidad de transmisión térmica del intercambiador y mayores las pérdidas de carga. Sobredosificar es pagar una protección frente al hielo que nadie necesita a cambio de una producción solar permanentemente degradada. El fluido anticongelante y sus aditivos deben además permanecer estables a las temperaturas alcanzables en la instalación, lo que apunta al estancamiento, no al régimen nominal.
La concentración no se elige, por tanto, en el máximo admitido, sino según la temperatura de base del emplazamiento. Los puntos de congelación siguientes valen para una mezcla de monopropilenglicol y agua, leídos con refractómetro en volumen.
| Concentración en volumen | Punto de congelación | Lo que implica en obra |
|---|---|---|
| 25 % | -10 °C | Mínimo para que los inhibidores sigan siendo eficaces, zonas templadas resguardadas |
| 30 % | -13 °C | Fachada mediterránea y litoral atlántico |
| 35 % | -17 °C | Mayoría de zonas templadas de interior |
| 40 % | -21 °C | Zonas continentales sin altitud, valor de referencia habitual |
| 45 % | -26 °C | Altitud y este continental |
| 50 % | -32 °C | Techo del NF DTU 65.12, más allá no se gana nada |
El mínimo cuenta tanto como el techo: por debajo del 25 %, los inhibidores anticorrosión ya no están lo bastante concentrados para proteger el cobre y el acero inoxidable, aunque el punto de congelación siga pareciendo suficiente. Una mezcla lista para usar del mercado se sitúa en torno al 45 %, es decir unos -28 °C, y ese es el valor que se anota en la puesta en servicio como referencia para todas las visitas posteriores.
Las temperaturas que cada órgano debe soportar
Es el punto que la documentación comercial esquiva, y el que explica la mayoría de los fluidos degradados que se encuentran en visita. Los rangos de NF DTU 65.12 P1-2 no son homogéneos a lo largo del circuito.
| Órgano | Rango de temperatura aplicado | Punto crítico |
|---|---|---|
| Circuito de captación (tuberías, racores, circulador, intercambiador) | -10 °C a +120 °C | Presión máxima ligada al tarado de la válvula de seguridad |
| Membrana o vejiga del vaso de expansión | 70 °C en general | Condiciona la ubicación del vaso y el volumen tampón aguas arriba |
| Purgador de aire en los captadores | -10 °C a 150 °C como mínimo | 110 °C admisible si las válvulas de aislamiento quedan cerradas tras la purga |
| Captador en estancamiento | Puede superar los 200 °C | Valor y presión de servicio (hasta 10 bar) en la placa de identificación |
| Aislamiento elastomérico tipo EPDM | Hasta 150 °C | Por encima, lana mineral según la norma de aislamiento aplicable |
Registrar el fluido en visita: cuatro magnitudes, una decisión
Punto de congelación: refractómetro o densímetro, nunca estimación
La toma de muestra se hace sobre el líquido en circulación y busca ante todo el mantenimiento del punto de congelación. La medida se lee con refractómetro de mano o con densímetro calibrado para mezclas de propilenglicol y agua. El valor bruto no dice nada por sí solo: se compara con el registro de puesta en servicio. Un punto de congelación que sube indica un relleno con agua, es decir una fuga o una purga mal hecha, no un envejecimiento.
pH y reserva alcalina: lo que protege de verdad al circuito
El pH es un indicador tardío. Lo que neutraliza los ácidos de degradación es la reserva alcalina, medida en mililitros de ácido clorhídrico 0,1 n según ASTM D 1121. Mientras aguanta, el pH se mantiene en el rango del producto nuevo. Cuando el pH cae, la reserva ya está consumida y el circuito trabaja sin protección. Por eso un pH claramente inferior al rango indicado no se corrige con un relleno: se trata con un vaciado completo.
Aspecto y depósitos: leer el oscurecimiento como huella térmica
Un fluido que oscurece no está sucio, ha sido cocido. Las fichas de fabricante vinculan explícitamente el oscurecimiento a la descomposición térmica lenta del propilenglicol por encima de 200 °C. Un líquido marrón, junto a depósitos pegajosos en el filtro y el caudalímetro, indica que la instalación ha estancado de forma repetida. Sustituir el fluido no resolverá nada por sí solo: hay que tratar la causa en el vaso de expansión, la regulación o la disipación.
| Magnitud | Valor del producto nuevo | Método | Decisión |
|---|---|---|---|
| Punto de congelación | En torno a -28 °C en un producto listo para usar | Refractómetro o densímetro de propilenglicol | Desviación respecto al registro de puesta en servicio, buscar fuga o relleno con agua |
| pH a 20 °C | 9,0 a 10,5 | Muestra en circulación, pH-metro | Por debajo del rango del producto nuevo, vaciado completo |
| Reserva alcalina | Al menos 20 ml HCl 0,1 n (ASTM D 1121) | Análisis de laboratorio sobre muestra | Única medida que cuantifica la protección anticorrosión restante |
| Concentración de anticongelante | 50 % como máximo | Refractómetro | Por encima, transmisión degradada y mayores pérdidas de carga |
| Aspecto | Límpido, coloreado por el trazador | Visual sobre la muestra | Oscurecimiento, tratar la causa de estancamiento antes de llenar |
Sustituir el fluido: el detonante no es una periodicidad
Por qué no existe un "cada X años" defendible
Ningún texto impone una periodicidad de sustitución del fluido caloportador. La regla de mantenimiento se refiere al mantenimiento de las características, verificado por toma de muestra, y no a una edad. Dos instalaciones de la misma añada pueden estar en estados opuestos según hayan estancado o no. Anunciar un plazo fijo le expone dos veces: factura un vaciado inútil en una instalación sana y deja correr otra que debía tratarse desde la segunda temporada.
Los tres detonantes que se sostienen ante un cliente
Una decisión de vaciado se defiende con medidas, no con un calendario. Punto de congelación desviado respecto al registro de puesta en servicio, pH fuera del rango del producto nuevo, oscurecimiento del líquido en la muestra. Cada uno de esos tres hallazgos se fotografía, se fecha y se archiva. Ese expediente convierte un vaciado en una prestación justificada en lugar de una línea de presupuesto discutida.
La cadencia de control de referencia
La agencia francesa de la energía sitúa el control por un profesional cada dos años, con una verificación anual de los captadores centrada en particular en el estado del fluido caloportador, y una limpieza del acumulador recomendada cada tres años para eliminar la cal. No existe obligación de mantenimiento sobre captadores o acumulador. El argumento de la visita es por tanto suyo, y se sostiene mejor sobre la protección del circuito que sobre una supuesta obligación.
El protocolo de intervención, de la muestra a la puesta en marcha
Preparar: captadores tapados, circuito frío, recuperación del fluido
La intervención se prepara con captadores fríos, a primera hora o bajo cobertura, con la regulación cortada. El fluido usado se recupera en un recipiente estanco, sin vertido a la red. La norma impone un dispositivo de llenado y prohíbe la conexión directa del circuito caloportador a la red de agua potable. Prepare bomba de llenado, manómetro, refractómetro, equipo de muestreo y etiquete las válvulas antes de desmontar.
Vaciar, enjuagar, llenar: los errores que cuestan un retorno
Salvo indicación contraria de la ficha técnica de los captadores, el circuito debe enjuagarse varias veces antes del llenado, y el llenado se hace en frío. El circuito debe permanecer cerrado: el contacto con el oxígeno del aire acelera el consumo de los inhibidores. Dos puntos reaparecen en posventa. Los intercambiadores, acumuladores o tubos galvanizados interiormente están proscritos, porque el cinc es atacado por las mezclas de propilenglicol y agua. Y los residuos de fundentes clorados de soldadura blanda deben eliminarse por enjuague, so pena de corrosión por picaduras en el inoxidable. Para el aire residual, apóyese en la lógica del purgador de aire automático.
Relleno: agua desmineralizada o fluido de origen, nunca al revés
La regla es simple y a menudo se invierte en obra. Una pérdida por evaporación se compensa con agua desmineralizada, porque solo se evaporó el agua. Una pérdida por fuga o extracción se compensa con el fluido de origen, idéntico, porque se fue la mezcla completa. Rellenar una fuga con agua diluye el anticongelante y los inhibidores a la vez. Una vez lleno, la puesta en presión se ajusta a la altura estática y a la precarga del vaso, tema tratado en el control de la presión del circuito solar.
Documentar la intervención y defenderla en el presupuesto
Lo que se anota en la ficha de mantenimiento
La norma sitúa el mantenimiento a cargo de la propiedad y los trabajos en la competencia del instalador, precisando el contrato los puntos cubiertos. Su ficha de mantenimiento lleva por tanto la fecha, los valores registrados (punto de congelación, pH, concentración, presión en frío), la referencia exacta del fluido empleado, los volúmenes añadidos, el motivo del relleno, el estado de purgadores, vaso y válvula de seguridad, y las fotos de la muestra. Es la pieza que hace rápida la visita siguiente, y la única que hace legibles las derivas en el tiempo.
Dónde empieza su responsabilidad
Llenar con un fluido no conforme al manual de los captadores, superar el 50 % de concentración o recolocar un vaso de expansión donde la membrana supera su temperatura admisible son desviaciones de la norma. Se ven en un peritaje y desplazan un siniestro de la garantía del fabricante a su seguro. Conservar la referencia del fluido, su clasificación sanitaria cuando la producción de ACS es por intercambio simple, y el registro de puesta en servicio es lo que le protege.
Justificar el precio frente a una oferta más barata
Un competidor que anuncia un vaciado a tanto alzado sin toma de muestra no vende la misma prestación. Usted factura una medida, una decisión documentada, un fluido identificado y una puesta en presión calculada; él factura un llenado. El argumento cabe en una frase ante el cliente: sin lectura del punto de congelación y del pH, nadie puede decir si el fluido debía cambiarse ni si la instalación estancaba. En un parque, esa trazabilidad también sirve para arbitrar entre un simple tratamiento del fluido y una revisión de la arquitectura, de la que depende la elección entre CESI optimizado y apoyo separado. Aun así, el presupuesto tiene que decirlo: Argile compone el presupuesto a partir de las prestaciones y del material elegidos, y aplica el IVA línea por línea.



